¿Merece la pena instalar un sistema de pago en el campo de prácticas?
Una introducción a los aspectos económicos de los campos de prácticas modernos, y por qué cada vez más clubes de golf consideran el campo de prácticas como una fuente de ingresos en lugar de un gasto.
Para muchos clubes de golf, el campo de prácticas ha sido tradicionalmente un servicio para los socios más que un negocio propiamente dicho. Las bolas han sido gratuitas o han requerido monedas y fichas, y la atención se ha centrado más en el funcionamiento que en la rentabilidad. Sin embargo, a medida que cambian las expectativas de los jugadores y aumentan las exigencias respecto a las instalaciones, este panorama está cambiando.
Hoy en día, cada vez más clubes se plantean una nueva pregunta: ¿puede el campo de prácticas ser una fuente de ingresos estable y autofinanciada?
De gasto a ingreso
Uno de los mayores retos de las soluciones tradicionales es la accesibilidad. Si el jugador tiene que buscar dinero en efectivo o volver al club para comprar fichas, en la práctica la máquina se utiliza menos. Esto no significa necesariamente que falte interés, sino que las dificultades son demasiado grandes.
Sin embargo, cuando el pago se realiza directamente en la máquina de pelotas con tarjeta, móvil o aplicación, el comportamiento cambia. Comprar una cesta de pelotas resulta fácil y espontáneo, y eso tiene un efecto directo en la facturación.
Para muchos clubes, es precisamente aquí donde empieza a hacerse patente el potencial económico.
¿Cuál es el potencial de un club de golf “típico”?
Si nos fijamos en un club de golf medio, suele haber una combinación de socios y visitantes que pagan green fee, lo que en conjunto supone un volumen considerable. Muchos clubes cuentan con entre 800 y 1.000 socios y varios miles de visitantes al año.
Si tan solo una parte de ellos utiliza el campo de prácticas a cambio de un pago, se genera un ingreso recurrente que antes era limitado —o que ni siquiera existía—. Al mismo tiempo, la experiencia demuestra que los clientes que acuden al campo de prácticas consumen, de media, alrededor de 1,2 cestas de bolas una vez que deciden entrenar.
El resultado global depende, por supuesto, de las circunstancias locales, pero el denominador común es que incluso un nivel de pago moderado puede marcar una diferencia notable.
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¿Merece la pena invertir en una nueva máquina lanzapelotas?
Una de las cuestiones más relevantes para muchos clubes es si los ingresos procedentes de un sistema de pago pueden financiar realmente el equipamiento y las mejoras.
Una máquina lanzapelotas moderna suele costar entre 50.000 y 100.000 coronas danesas. Para muchos clubes, un aumento y una estabilidad en los ingresos procedentes de la pista de prácticas podrían cubrir una parte significativa de esta inversión en pocos años y, en algunos casos, la totalidad del importe.
Esto cambia la perspectiva de la inversión. En lugar de ser un gasto, el driving range se convierte en una parte activa de la economía del club.
Unas mejores instalaciones generan más actividad
Cuando el campo empieza a generar beneficios, surge al mismo tiempo un margen para realizar mejoras continuas. Estas pueden consistir en la sustitución de pelotas desgastadas, nuevas alfombrillas de salida o mejores porterías y zonas de entrenamiento.
Estas mejoras tienen un efecto que se refuerza a sí mismo. Un campo de prácticas más atractivo se utiliza más, y un mayor nivel de actividad, a su vez, se traduce en un aumento de la facturación.
Al mismo tiempo, la calidad de las instalaciones deportivas desempeña un papel cada vez más importante tanto para la fidelización como para la captación de socios. Hoy en día, sobre todo los jugadores más jóvenes y noveles esperan contar con soluciones modernas y de fácil acceso.
Una inversión en todo el club
El efecto de un sistema de pago no se limita a la propia pista. Cuando más jugadores utilizan las instalaciones, aumenta la actividad general del club. Esto puede repercutir en todo, desde los entrenamientos y las clases hasta la tienda y la cafetería.
Por eso, la decisión no se reduce únicamente a una cuestión de pago, sino que tiene como objetivo mejorar la oferta global del club y crear una mejor experiencia en su conjunto.
El siguiente paso
No existe una solución única que se adapte a todos los clubes. Pero la tendencia es clara: para muchos clubes de golf, un sistema de pago en el campo de prácticas puede contribuir a generar unos ingresos estables, que permitan tanto financiar el equipamiento como impulsar el desarrollo del club.
En los próximos artículos analizaremos con más detalle ejemplos concretos, cifras y experiencias de clubes que ya han dado el paso.
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